Sí, sí hay mujeres escritoras en México



En México hay programas, becas y estímulos para la creación artística, incluyendo la literatura. Sin embargo, al observar los índices tanto de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, como de las bases de datos más comunes, el mismo Módulo sobre Lectura (MOLEC), se puede notar algunos datos acerca de la temática de los ejemplares más vendidos, canales de distribución de obras y el comportamiento lector de las y los mexicanos en general. Sin embargo, el registro de distintos premios y estímulos para la creación literaria tienen una ausencia abrumadora por parte de un sector poblacional.

No fue hasta que el equipo de investigación de la UNESCO y PEN International decidieron medir la participación literaria de la mujer en diversos países de América Latina, incluyendo México. La muestra que seleccionaron fueron seis números digitales a partir del 30 de septiembre de 2021, donde analizaron los suplementos culturales que han sido editados por tres de los medios con mayor prestigio y circulación nacional: Laberinto de Milenio, por ejemplo, Confabulario de El Universal, entre otros. Lo que se buscó fue la cantidad de premios y publicaciones que han ganado las mujeres en las organizaciones más importantes a nivel nacional. Por ejemplo, en la sección de Poesía, se observó que solamente el 35% de la poesía publicada era de mujeres. Y por otro lado, solamente el 26% de los premios nacionales han sido ganados por mujeres, desde su creación a 2020. Además, los libros que se comercializan específicamente en una de las librerías más grandes del país (El Sótano) se encontró que únicamente el 25% de las novedades editoriales pertenece a autoras femeninas, es decir, una cuarta parte de todas las publicaciones, fracción que corresponde y se mantiene en todos los ámbitos mencionados anteriormente[1] (Mujeres en poder de la palabra, 2021).

Hay un gran problema en cuanto al reconocimiento hacia las mujeres que deciden profesionalizarse como escritoras. Sin embargo, ¿Qué sucede con aquellas que no tienen siquiera la posibilidad de publicar lo que escriben? Ya sea porque desconocen la manera de hacerlo, falta de recursos, de tiempo o falta de una educación como escritoras, todos estos problemas atraviesan a las mujeres que tampoco tienen una representación dentro de los consejos editoriales. Que, en el caso de la CANIEM, hay paridad en cuestión de cargos ocupados, pero los directivos son ejercidos por varones.[2]

Un argumento que podría utilizarse para justificar la ínfima cantidad de escritoras reconocidas es la cantidad de mujeres ocupadas en esta actividad y podría pensarse que es proporcional uno con el otro. Pero en los datos más recientes del Observatorio Laboral (https://www.observatoriolaboral.gob.mx/static/que-quieres-ser/Mayor_mujeres.html ) se asegura que el 81 % de la carrera de Literatura es ocupada por mujeres. Por lo tanto, no se trata de una falta de producción u ocupación de mujeres en este ámbito, sino, definitivamente el poco o nulo reconocimiento hacia ellas.

Por ello es pertinente hablar de esto. Igual que el documento “Mujeres en poder de la palabra”, yo creo que la falta de reconocimiento de las mujeres en la escritura es bastante invisibilizado por las instituciones nacionales. Sin embargo, ellas han encontrado las maneras de crear este reconocimiento y buscan socializar con otras mujeres con los mismos objetivos. Hay agrupaciones que optan por la horizontalidad y el crecimiento mutuo, leyendo y escribiendo desde sus realidades. 

Las mujeres que escriben es un tema muy estudiado por sociólogas e historiadoras. Sin embargo, este tópico suele analizarse con casos particulares de escritoras. Por ejemplo, la socióloga e historiadora Sara Sefchovich, se dio a la tarea de encontrar a las escritoras más pertinentes en México desde el siglo XIX hasta la actualidad. Tanto ella como otras escritoras, consideran que la escritura es un proceso individual que se practica en solitario. La lectura también atendía a esta definición durante mucho tiempo. Pero las conexiones que permite el internet y varias redes sociales han ido reconfigurando la manera de escribir, leer y hasta la misma definición de literatura. Habría que pensar en estos espacios, pues han sido también ignorados. Aunque no me creas, tu mismx puedes revisar los documentos que cito arriba y preguntarte ¿qué nos hace falta como sociedad para que todxs podamos tener el reconocimiento que necesitamos?   



[1] Es importante mencionar que estos porcentajes no deben considerarse una constante, sino un aumento, pues cada vez hay más escritoras y escritores emergentes que tienen la posibilidad de publicar y ver sus obras en librerías.

[2] Esto puede observarse en la misma página del CANIEM: https://caniem.org/presidencia/


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